diumenge, 7 de febrer del 2010

VI: Enzensberger y la industria de la conciencia


Hans Magnus Enzensberger es un poeta y ensayista alemán nacido en Kaufbeuren, Algovia oriental, Alemania, el 11 de noviembre de 1929.

Después de realizar estudios de Germanística, Literatura y Filosofía en las universidades de Erlangen , Friburgo y Hamburgo, en Alemania, y en la Sorbona de París, se dedicó al periodismo en la radio. Figura polifacética, ha alternado su trabajo como profesor con la literatura, el ensayo, el periodismo y la actividad editorial. En 1965 fundó la revista Kursbuch y desde 1985 dirige una colección literaria. Ha vivido en Noruega, Italia, Estados Unidos, México y Cuba, además de en Alemania.

Enzensberger inició su carrera literaria en 1957, con la publicación del libro de poemas Defensa de los lobos, al que siguió otro poemario, Hablar alemán (1960). Entre 1965 y 1975 perteneció al Grupo 47, una asociación de escritores inscrita al movimiento por la revitalización de la lengua y la literatura alemanas tras el trágico paréntesis del periodo nazi y de la II Guerra Mundial, y a la difusión de una nueva cultura alemana democrática y cosmopolita. En sus ensayos de esta época emprendió una crítica a fondo del sistema político y de los medios de comunicación: Detalles (1964), Política y delito (1964) y Elementos para una teoría de los medios de comunicación (1971). Durante el movimiento estudiantil de 1968, Enzensberger llamó a las intelectuales a tomar parte activa en la alfabetización política de Alemania, una idea que él mismo puso en práctica en la obra de carácter documental El interrogatorio de La Habana (1970) o en la novela El corto verano de la anarquía: vida y muerte de Durruti (1972). Su interés por los asuntos políticos, culturales y sociales del mundo contemporáneo y su aversión hacia todo tipo de pensamiento conformista le llevaron, durante el proceso de reunificación alemana, a criticar con dureza la actitud de los partidos políticos de la izquierda, a los que acusó de no haber sabido impulsar una nueva orientación política. Europa, Europa, un libro a medio camino entre el reportaje periodístico y la novela, nos ofrece una fotografía viva y contrastada del Viejo Mundo, que es para Enzensberger el espejo de sus temores y sus esperanzas.

A partir de su experiencia como periodista, teoriza acerca de los medios y recupera el optimismo del dramaturgo Bertolt Brecht y sus teorías posibilistas sobre el uso de la radio, que traslada al espacio de los nuevos medios. Los medios de comunicación tradicionales aparecen como una extensión de la industria, 'la industria de la conciencia', pero también por ello como un instrumento de manipulación y política y cultural. Los medios, así entendidos, ejercen un papel de control hegemónico, al modo de Gramsci, en virtud del cual se produce una esterilización cultural y la aceptación acrítica de las situaciones de dominación. En Baukasten zu einer Theorie der Medien ["Elementos para una teoría de los medios de comunicación"], también hace una crítica a la posición abandonista de la izquierda respecto de los medios y cree que las tecnologías electrónicas permiten romper el monopolio precedente y abrir vías para la innovación social y la participación cívica. Frente a la función represiva de los medios es posible concebir una función liberadora. Por ello es necesario, insiste, que la izquierda elabore un discurso sobre la utilización creativa de los medios, alternativa a la industria, capaz de restituir la centralidad del espacio público. Esto es, encontrar un uso de los medios que sea social y culturalmente liberador, aumentando la capacidad de intervención o respuesta de las audiencias. En este libro sobre la teoría de los medios, escrito en 1970, desde una formulación marxista, se ha visto una Justificació completaanticipación de lo que tres décadas después sería Internet y el fenómeno de las weblogs, donde el aislamiento y la pasividad de las audiencias de los medios dominantes puede mutarse por un valor de uso social de la comunicación muy diferente. A continuación unos fragmentos:


El poder movilizador de los medios electrónicos es, precisamente, su secreto evidente, el factor político decisivo que, suprimido unas veces o fragmentado en otras, está esperando todavía que suene su hora. Donde digo “movilizar”, quiero decir “movilizar”. En un país que ha sufrido en su propio cuerpo el fascismo (y el stalinismo), quizá sea necesario explicar todavía (o de nuevo) lo que esto significa: hacer que la gente sea más móvil de lo que es. Que posea la libertad de un bailarín, la presencia de ánimo de un futbolista, el factor sorpresa de un guerrillero. Quien considera a las masas como objeto de la política, no logrará movilizarlas, sino que sólo quiere darle órdenes. Un paquete, por ejemplo, no posee movilidad, tan sólo se le envía de un lugar a otro. Las concentraciones multitudinarias, las columna y los desfiles inmovilizan a la gente. La propaganda que no da rienda suelta a la autonomía, sino que la paraliza, sigue el mismo esquema. Conduce hacia una despolitización. Por vez primera en la historia, los medios posibilitan la participación masiva en un proceso productivo social y socializado, cuyos medios prácticos se encuentran en manos de las propias masas. Porque una utilización de este tipo conduciría a los medios de comunicación (que hasta ahora llevan injustamente ese nombre) hacia sí mismos. Como se sabe, unos medios como la televisión y el cine en su aspecto actual, no están al servicio de la comunicación, sino que más bien la obstaculizan. No permiten ninguna influencia recíproca entre el transmisor y el receptor; desde el punto de vista técnico, reducen el feedback al nivel mínimo que permite el sistema. Sin embargo, este estado de cosas no puede ser justificado desde el punto de vista técnico. Muy al contrario, pues la técnica electrónica no conoce ninguna distinción de principio entre el transmisor y el receptor. Cualquier radiorreceptor a transistores también es, por la naturaleza de su construcción, una emisora en potencia, pues por acoplamiento o reacción puede actuar sobre otros receptores. Por lo tanto, la transformación de un mero medio de distribución en un medio de comunicación no ofrece ningún problema de índole técnica. Esta transformación se evita conscientemente por unas pésimas razones políticas. Así, la diferenciación técnica entre transmisor y receptor refleja la división social del trabajo entre productores y consumidores, que ha adquirido una agudización política especial en el campo de la industria de la conciencia. Porque, en último término, está basada en la contradicción básica entre las clases dominadoras y las dominadas (esto es, entre el capital o la burocracia y las masas dependientes por otro). Es falso considerar el equipo de medio como un simple medio de consumo. En principio, siempre son simultáneamente medios de producción. Y, puesto que se encuentran en manos de las masas, son medios de producción socializados. La oposición entre productores y consumidores, no es inherente a los medios electrónicos; más bien ha de ser afirmada artificialmente mediante unas medidas económicas y administrativas. De las ya indicadas propiedades estructurales de los nuevos medios se desprende que ninguno de los regímenes hoy en día en el poder es capaz de llevar a la práctica la promesa de aquéllos. Tan sólo una sociedad socialista libre podrá hacerlos productivos. Otra característica de los medios más avanzados, y quizás la decisiva, confirma dicha hipótesis: se trata de su estructura colectiva. En efecto, la posibilidad de que con ayuda de los medios cualquier individuo se podrá convertir en el futuro en productor, sería apolítica y estúpida, siempre que dicha producción quedara limitada a un manejo individual. El trabajo con los medios por parte de un individuo sólo es posible mientras se mantenga a un nivel secundario en el aspecto social y, consecuentemente estético. Una prueba de ello lo podría constituir la colección de diapositivas del último viaje de vacaciones. Esto es precisamente lo que buscan los mecanismos que dominan el mercado. Unos aparatos como la cámara de fotografiar, la cámara de cine de 8 mm y el magnetófono, que prácticamente ya se encuentran en manos de las masas, han demostrado hace tiempo que el individuo, mientras permanezca aislado, sólo puede hacer uso de tales aparatos como aficionado, pero nunca le servirán para convertirse en productor. •

Fragmentos tomados de Enzensberger, Hans Magnus. Elementos para una teoría de los medios de comunicación. Barcelona, Cuadernos Anagrama, 1984. (páginas 10, 30, 31 y 32)

Dentro de su abundante producción destacan también títulos como Mausoleo (1975), El hundimiento del Titanic (1978), El filántropo (1984), El diablo de los números (1997) o ¿Dónde has estado, Robert? (1998). En 1999 apareció el libro de poemas Más ligero que el aire. En 2002 publició Los elixires de la ciencia, una selección de poemas y ensayos. En 1963 recibió el Premio Georg Büchner. En 2002 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

divendres, 5 de febrer del 2010

V: Umberto Eco y la cultura de masas : Apocalípticos e integrados


Umberto Eco (Alessandria, Italia; 5 de enero de 1932) es un escritor y filósofo italiano, experto en semiótica.

Umberto Eco se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín en 1954 con un trabajo que publicó dos años más tarde con el título de El problema estético en Santo Tomás de Aquino (1956). Trabajó como profesor en las universidades de Turín y Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán. Después se convirtió en profesor de Comunicación visual en Florencia en 1966. Fue en esos años cuando publicó sus importantes estudios de semiótica Obra abierta 1962 y La estructura ausente 1968, de sesgo ecléctico. Desde 1971 ocupa la cátedra de Semiótica en la Universidad de Bolonia. Ese mismo año impartió varios cursos y conferencias junto con el Dr. José María Vasiliev dels Coglionev. En febrero de 2001 creó en esta ciudad la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, iniciativa académica solo para licenciados de alto nivel destinada a difundir la cultura universal. También cofundó en 1969 la Asociación Internacional de Semiótica, de la que es secretario.

Se consagró como narrador con El nombre de la rosa 1980, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio de la Edad Media el año 1327; sonoro éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud. Escribió además otras novelas como El péndulo de Foucault (1988), fábula sobre una conspiración secreta de sabios en torno a temas esotéricos, La isla del día de antes (1994), parábola kafkiana sobre la incertidumbre y la necesidad de respuestas, Baudolino (2000), una novela picaresca -también ambientada en la Edad Media- que constituye otro rotundo éxito y su última obra, La Misteriosa Llama de la Reina Loana (2004). Ha cultivado también otros géneros como el ensayo, donde destaca notablemente con títulos como Obra abierta (1962), Diario mínimo (1963), Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas (1965), La estructura ausente (1968), Il costume di casa (1973), La forma y el contenido (1971), El signo (1973), Tratado de semiótica general (1975), El super-hombre de masas (1976), Desde la periferia al imperio (1977), Lector in fabula (1979), Semiótica y filosofía del lenguaje (1984), Los límites de la interpretación (1990), Seis paseos por los bosques narrativos (1990), La búsqueda de la lengua perfecta (1994), Kant y el ornitorrinco (1997) y Cinco escritos morales (1998).

Comunicación de masas
"Es profundamente injusto encasillar las actitudes humanas —con todas sus variedades y todos sus matices—en dos conceptos genéricos y polémicos como son «apocalíptico» e «integrado». Ciertas cosas se hacen porque la intitulación de un libro tiene sus exigencias (se trata, como veremos, de industria cultural, pero intentaremos especificar también que este término tiene aquí el significado más «descongestionado» posible); y ciertas cosas se hacen también porque, si se quiere anteponer una exposición preliminar a los ensayos que siguen, se impondrá necesariamente la identificación de algunas líneas metodológicas generales: y para definir aquello que no se quisiera hacer, resulta cómodo tipificar en extremo una serie de elecciones culturales, que naturalmente se prestan a ser. analizadas con mayor concreción y serenidad. Pero esto incumbe a los diversos ensayos y no a una introducción. Por otra parte, reprochamos precisamente a los que definimos como apocalípticos o como integrados el hecho de haber difundido igual cantidad de conceptos genéricos—«conceptos fetiche»—y de haberlos utilizado como cabeza de turco en polémicas estériles o en operaciones mercantiles de las que diariamente todos nos nutrimos." Eco, Apocalípticos e integrados

Quizá represente Umberto Eco el paradigma del intelectual actual: experto en el medioevo transformado en semiologo, autor de textos teóricos que son alimento de intensos debates en los claustros universitarios, pero a la vez, un escritor de ficciones que hallaron un interesante lugar en la industria cultural.

Repasaremos brevemente, algunas de sus principales propuestas a través de sus obras más difundidas.

Cultura de Masas

Hacia la segunda mitad del siglo XX, posiciones encontradas comienzan a debatir respecto a la aparición de multitudes en la vida social, lo cual a partir de las tecnologías de la comunicación, se transformó en un fenómeno evidente y perdurable. La industria cultural, irrumpe en el escenario con novedosas propuestas, por cierto, en muchos casos, más que cuesionables. Surge pues, el conepto de cultura de masas, término ambiguo que pretende incluir los medios de comunicación audivisuales (radio, cine y TV), como a la gráfica (diarios y revistas) y a la industria editorial (Best sellers, literatura de consumo masivo).

En este contexto, los medios poenen los bienes culturales al alcance de todos, adecuando el contenido muchas veces, al "nivel" del receptor, esto es, haciendo que la asimilación sea más simple e incluso superficial. Este proceso de "adaptación" de los contenidos, se traduce en una extensión del campo cultural.

Surge entonces, la necesidad de contextualizar la cultura de masas: es imposible conocerla si se pasa por alto que los medios de comunicación se desarrollan en el momento exacto en que las grandes masas comienzan a ser protagonistas d ela vida pública, imponiendo así un lenguaje propio y exigencias particulares. Sin embargo, Eco apuntará que el modo de divertirse, de pensar, de imaginar de las clases populares es inducido por los medios y responde a los modos de pensar de la clase dominante. Y en este sentido, los medios proponen situaciones que no tienen ningna conexión con la realidad de los consumidores. En síntessis, la cultura de masas ofrece expresiones culturales de la burguesía a los sectores populares.

Críticas a la cultura de masas

1. Como se dirige a un público muy amplio, y con el objetivo de satisfacer sus expectativas, evita propuestas originales que puedan disgustar a algún sector en particular.

2. Como es un mensaje desinado a una clase de tipo homogénea, tiende a neutralizar las diferencias particuares de cada grupo étnico.

3. No promueve modificaciones en la sensibilidad o el gusto de de las masas.

4. No fomenta la relfexión, alimentando emociones superficiales e inmediatas.

5. Los consumidores están sometidos a las leyes de oferta y demanda.

6. Ofrece al público únicamente lo que éste desea, o peor aún, le sugiere lo que debe desear.

7. Elimina las diferencias entre las elaboraciones de la cultura de élite y la industria del espectáculo y el entretenimiento.

8. Estimula una perspectiva pasiva y poco crítica.

9. Opera en el plano de las opiniones comunes en base al reesfuerzo existente previamente en el seno de la sociedad.

10. Propicia el conformismo.

11. La clase dominante suele utilizarla como vehículo del control social.

12. Utiliza modelos impuestos verticalmente para impedir del ascenso y progreso de las masas.

Beneficios de la cultura de masas

1. Un amplio grupo social participa con igualdad de derechos en la vida pública, el consumo, disfrutando de las comunicaciones disponibles.

2. La acumulación de información que ofrecen los medios masivos de comunicación, incrementa la formación e incentiva la reflexión.

3. La homogeneización del gusto permite que ciertas diferencias de clases se eliminen, unificando sensibilidades nacionales.

4. Favorecen la divulgación de información, estimulando la curiosidad y ansias de saber en sectores antes marginados.

5. El hombre contemporáneo puede acceder a aspectos del mundo que antes sólo eran patrimonio de una elite.

6. Colaboran en la renovación cultural, mediante la aparición de nuevos modos de hablar y la incorporación de novedosos lenguajes artísticos.

Apocalípticos e Integrados

Según la perspectiva de Eco, para la aristocracia, la idea de compartir la cultura de modo tal que pueda llegar y ser apreciada por todos es un contrasentido, por lo tanto, no se trataría de una cultura sino de una "anticultura". Por el contrario, aquellos que aceptan el fenómeno, sostienen que gracias a él es posible acercar a las grandes masas, manafiestaciones artísticas a las que antes estaban marginados. Los aristócratas serán pues, los pesimistas, o los apocalípticos mientras que los optimistas, serán llamados integrados Veamoslo pues, en sus propias palabras:

Los apocalípticos

Si la cultura es un hecho aristocrático, cultivo celoso, asiduo y solitario de una interioridad refinada que se opone a la vulgaridad de la muchedumbre (Heráclito: «¿Por qué queréis arrastrarme a todas partes oh ignorantes? Yo no he escrito para vosotros, sino para quien pueda comprenderme. Para mí, uno vale por cien mil, y nada la multitud»), la mera idea de una cultura compartida por todos, producida de modo que se adapte a todos, y elaborada a medida de todos, es un contrasentido monstruoso. La cultura de masas es la anticultura. Y puesto que ésta nace en el momento en que la presencia de las masas en la vida social se convierte en el fenómeno más evidente de un contexto histórico, la «cultura de masas» no es signo de una aberración transitoria y limitada, sino que llega a constituir el signo de una caída irrecuperable, ante la cual el hombre de cultura (último superviviente de la prehistoria, destinado a la extinción) no puede más que expresarse en términos de ApocaIipsis."Eco, Op. cit.

Los integrados

"En contraste, tenemos la reacción optimista del integrado. Dado que la televisión, los periódicos, la radio, el cine, las historietas, la novela popular y el Reader's Digest ponen hoy en día los bienes culturales a disposición de todos, haciendo amable y liviana la absorción de nociones y la recepción de información, estamos viviendo una época de ampliación del campo cultural, en que se realiza finalmente a un nivel extenso, con el concurso de los mejores, la circulación de un arte y una cultura «popular». Que esta cultura surja de lo bajo o sea confeccionada desde arriba para consumidores indefensos, es un problema que el integrado no se plantea. En parte es así porque, mientras los apocalípticos sobreviven precisamente elaborando teorías sobre la decadencia, los integrados raramente teorizan, sino que prefieren actuar, producir, emitir cotidianamente sus mensajes a todos los niveles. El Apocalipsis es una obsesión del dissenter, la integración es la realidad concreta de aquellos que no disienten. La imagen del Apocalipsis surge de la lectura de textos sobre la cultura de masas; la imagen de la integración emerge de la lectura de textos de la cultura de masas. Pero, ¿hasta qué punto no nos hallamos ante dos vertientes de un mismo problema, y hasta qué punto los textos apocalípticos no representan el producto más sofisticado que se ofrece al consumo de masas? En tal caso, la fórmula «apocalípticos e integrados» no plantearía la oposición entre dos actitudes (y ambos términos no tendrían valor substantivo) sino la predicación de dos adjetivos complementarios, adaptables a los mismos productores de una «crítica popular de la cultura popular».."Eco, Op. cit.

Eco considera pues, que el error de los integrados es defender al extremo la cultura de masas creyendo que la multiplicación de los productos culturales es buena en sí misma, esto es, carecen de una actitud crítica que considere la posiblidad de buscar nuevas orientaciones. Por otra parte, los apocalípticos confían que es posible proporcionar una cultura que evite el condicionamiento industrial. Esto sería un error, puesto que no tiene sentido considerar que la cultra de masas es mala solo por el hecho de que sea industrial.

El kitsch: la estética del mal gusto

Una de las características de la cultura de masas está basada en la estética kitsch. Este estilo, podría describirse del siguiente modo:

1. Toma procedimientos de la vanguardia artística, esto es, de las expresiones artísticas más innovadoras, y los "adapta" a un nivel accesible a las grandes masas. Esto es que, simplifica y superficializa la manifestación artística para ampliar las audiencias.

2. Tales procedemientos son empleados solo cuando las vanguardias se han difundido lo sufienciente hasta ser aceptadas (es decir, cuando dejaron de ser innovadoras), de esta forma, se evita el riesgo de rechazo.

Ejemplo

Programas de televisión que imitan el motaje rápido y fragmentado de las películas de Quentin Tarantino (Tiempos Violentos), quien es considerado un cineasta vanguardista.

3. El kitsch busca siempre un efecto inmediato y fácil, para lo cual, apela a los lugares comunes, ésto es imágenes y palabras de reconocida efectividad. De esta forma, recurre a la redundancia, insistiendo con un mismo recurso.

Ejemplo

En las telenovelas, a través de la sobreactuación, músicalización para el efecto "romántico". O en el cancionero romántico, el abuso de frases y palabras tenidas por "románticas".

4. Pretende engañar al consumidor pasando tales productos por manifestaciones artísticas genuinas, cuando en realidad, solo se trata de versiones vulgarizadas.

5. Como el consumidor cree haber accedido a la cultura, el kitsch cumple una función "tranquilizadora" que desvía el interés por otro tipo de inquietudes.

Ejemplo

Productos televisivos pretendidamente "culturales" que son producidos industrialmente y no representan manifestaciones artísticas.

Fuentes:

wikipedia

http://comunicacion.idoneos.com/index.php/336369

dimecres, 3 de febrer del 2010

IV: Teoría crítica y comunicación de masas





La escuela de Frankfurt

Adorno, Horkheimer, Marcuse.

Los teóricos de la escuela de Frankfurt trabajaron durante la Alemania de Weimar y fueron dipsersados luego del ascenso del Nacional Socialismo al poder. Muchos de ellos continuaron su trabajo en los EEUU. La problemática central de sus trabajos es el aparente fracaso de las predicciones revolucionarias de Marx y para explicar el fracaso, consideraron la capacidad de la superestrucutra especialmente a través de los medios de comunicación masivos para manipular el proceso histórico de cambio económico. En otras palabras, la ideología de la clase dominante, habría llegado a condicionar la base económica a través de un proceso de asimilación de la masa obrera.

La cultura de masas es el principal medio gracias al cual el capital habría alcanzado su mayor éxito. Entonces, todo el sistema de producción en masa de bienes, servicios e ideas habría hecho acetar, en términos generales, el modelo propuesto por el sistema capitalista, de la mano del tecnologismo, el consumismo y la satisfación a corto plazo. El principial instrumento ideológico de este proceso son las mercancías en la que hasta el arte (incluso la cultura crítica) puede comercializarse. La misma oposición puede ingresar en el sistema buscando beneficios, aún pagando el precio de perder su fuerza crítica.

La escuela de Frankfurt afirma que que la gente (y la clase) se subordina a la determinación de las imagenes y a los planteos habituales del sistema dominante. En sintonía con la teoría de la sociedad de masas, Marcuse dirá que la sociedad es unidimensional y que su creación se debe a la industria cultural. Los medios de comunicación son pues, un poderoso mecanismo que pretende contener el cambio que se vincula al modelo hegemónico.

La Industria cultural

Durante su desarrollo histórico, la actividad cultural (tanto para los espectadores como los actores) devino en una actividad continuada que se consolidó como esfera propia separada de la del trabajo. Pero, al igual que le sucedió a ésta, la cultura comenzó a revestir cada vez más las formas del mercado y la producción industrial, pasando de actores-espectadores a productores-consumidores. Esta lógica de mercado y su dinámica es, en la generalidad de los casos, la que establece esa oferta objetiva. Todo objeto cultural es concebido como un producto, por lo que tiene un valor monetario además de un valor estético o moral, y es en función de aquel, que el mercado selecciona la oferta objetiva de productos culturales, así como también la posibilidad de producirlos.

Desde una perspectiva que parte el homo oeconomicus racional, esa oferta se encuentra en relación con la demanda, con lo cual la decisión del consumidor la que influye de igual manera en la constitución de la oferta de productos culturales. Sin embargo, quedó establecido que partir de la decisión individual no daba cuenta de las regularidades observadas por las que se caracteriza. Esos motivos y deseos sufren influencias que van más allá del individuo. De hecho, puede decirse, al modo de la Ley de Say/Mill que toda oferta genera su propia demanda. Lo que da cuenta de esto es el concepto de Industria Cultural desarrollado por Theodore Adorno y Max Horkheimer en su ensayo "La industria cultural".

El aparato técnico-mercantil de la industria cultural se sostiene en las necesidades de millones de consumidores y su satisfacción a través de bienes estándares. El contraste técnico entre pocos centros de producción y una dispersa recepción condicionaría la organización y la planificación por parte de unos pocos. Si bien esos estándares habrían surgido un comienzo de las necesidades de los consumidores, la recolección de los datos para su construcción se basó en una constitución cuantitativa del público mediante su reducción a material estadístico. "Cada uno debe comportarse, por así decirlo, espontáneamente de acuerdo a su “nivel”, que le ha sido asignado previamente sobre la base de índices estadísticos, y echar mano de la categoría de productos de masa que ha sido fabricada para su tipo" . Este círculo de manipulación y de necesidad es el que refuerza la unidad del sistema que se afianza más cada vez ya que su fuerza reside en su unidad con la necesidad por él producida. Adorno y Horkheimer sostienen que esta constitución del público, que en teoría y de hecho favorece al sistema de la industria cultural, es una parte del sistema, no su disculpa, y la apelación a los deseos espontáneos del público no es más que un fútil pretexto. Concluyen que "más cercana a la realidad es la explicación mediante el propio peso del aparato técnico y personal, que, por cierto, debe ser considerado en cada uno de sus detalles como parte del mecanismo económico de selección. El funcionamiento de los grandes estudios, como también la cualidad del material humano altamente pagado que los habita, es un producto del monopolio al que se acomodan."

De esta manera se atestigua el funcionamiento de cierto "esquematismo" dentro de la industria cultural, que se expresa en la paulatina desaparición de las diferencias entre los productos culturales que en el caso del cine se reducen a diferencias "de número de estrellas, de riqueza en el despliegue de medios técnicos, de mano de obra y decoración, ya diferencias en el empleo de nuevas fórmulas psicológicas."

En este análisis el papel de la originalidad y libertad individual queda cada vez más reducido. En virtud del "esquematismo" de la industria cultural "los individuos no son en efecto tales, sino simples puntos de cruce de las tendencias del universal" . Es por esto que la reabsorción a la universalidad, es decir la armonía de actividad cultural individual con la de la industria cultural, se da de manera pacífica al disfrazar la aceptación e interiorización como la realización de los deseos y motivos individuales.

Es central en este punto el papel que cumple la "diversión" como orientador de la actividad cultural. Sobre este punto coinciden Adorno y Horkheimer ("la industria cultural es la industria de la diversión"). De este modo la industria cultural enmascara su condicionamiento sobre los individuos y sus deseos, bajo la aparente imposibilidad de generar técnicamente un efecto tan personal como la diversión.

"Su poder [el de la industria cultural] sobre los consumidores está mediatizado por la diversión, que al fin es disuelto y anulado no por un mero dictado, sino mediante la hostilidad inherente al principio mismo de la diversión. Dado que la incorporación de todas las tendencias de la industria cultural en la carne y la sangre del público se realiza a través del entero proceso social, la supervivencia del mercado en este sector actúa promoviendo ulteriormente dichas tendencias. La demanda no ha sido sustituida aún por la simple obediencia".

Si bien a priori, parecería imposible desarrollar un método para predecir que elementos lograrán satisfacer esa finalidad, de hecho existe un planeamiento tan exhaustivo como efectivo sobre este punto, que a su vez se basa sobre la constitución cuantitativa del público. "Incluso los gags, los efectos y los chistes están calculados como armazón donde se insertan. Son administrados por expertos especiales y su escasa variedad se deja distribuir, en lo esencial, en el despacho".

Lo que permite ver que el fenómeno de la diversión es específico de la actividad cultural en su forma industrial es que no siempre existió en otras épocas. El teatro griego, tanto en la tragedia como en la comedia, era un actividad orientada, para los actores como los espectadores, por algo diferente a lo que hoy se conoce como diversión. Este vínculo, para Adorno y Horkheimer, se explica a partir de la fuerte relación entre la diversión y la forma actual en la que se presenta el trabajo humano en este presente histórico. Esta relación se plantea en este punto ya que puede mostrarse útil a la hora de abordar la idea de diversión en los propios sujetos. Este trabajo, se percibe como una actividad humana enajenada, descrita por Marx en los "Manuscritos económico-filosóficos de 1844":

"Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo."

Adorno y Horkheimer al hablar del trabajo en las modernas sociedades industriales se encuentra presente en todo momento esta idea de enajenación de la actividad humana. Y es por estar en consonancia con esta característica esencial que el fenómeno de la "diversión sobra tal supremacía.

"... la fuerza de la industria cultural reside en su unidad con la necesidad producida por ella y no en la simple oposición a dicha necesidad, aún cuando esta oposición fuera la de omnipotencia e impotencia. La diversión es la prolongación del trabajo bajo el capital tardío. Es buscada por quien quiere sustraerse al proceso de trabajo mecanizado para poder estar de nuevo a su altura, en condiciones de afrontarlo. (...) Del proceso de trabajo en la fábrica y en la oficina sólo es posible escapar adaptándose a él en el ocio. De este vicio adolece, incurablemente, toda diversión. El placer se petrifica en aburrimiento, pues para seguir siendo tal no debe costar esfuerzos y debe por tanto moverse estrictamente en los raíles de las asociaciones habituales. El espectador no debe necesitar de ningún pensamiento propio (...) Toda conexión lógica que requiera esfuerzo intelectual es cuidadosamente evitada" .

"La violencia de la sociedad industrial actúa en los hombres de una vez por todas. Los productos de la industria cultural pueden contar con ser consumidos alegremente incluso en un estado de dispersión. Pero cada uno de ellos es un modelo de la gigantesca maquinaria económica que mantiene a todos desde el principio en vilo: en el trabajo y en el descanso que se le asemeja. De cada película sonora, de cada emisión de radio, se puede deducir aquello que no podría atribuirse como efecto a ninguno de ellos tomado aisladamente, sino al conjunto de todos ellos en la sociedad. Inevitablemente, cada manifestación particular de la industria cultural hace de los hombres aquello en lo que dicha industria en su totalidad los ha convertido ya".

Finalmente, cabe destacar la trascendencia que tiene el estudio de algo que aparenta ser tanto teórica como prácticamente fútil. Las visiones del mundo de acuerdo a Max Weber son las que orientan las acciones de los individuos y por ende su estudio es esencial. Desde ya que esto no pretende subvertir los principios sobre los que se construye la opresión de la sociedad. Una óptica atenta al concepto de ideología en Marx, se percata que al cambiar las imágenes del mundo no se cambia el mundo mismo. Pero al entender que es la actividad continuada de individuos a través de su acción la que resulta ser la producción y, quizás más importante, reproducción del mundo, es fundamental conocer el génesis y supervivencia de visiones que orientan esas (nuestras) acciones. La industria cultural introduce en la conciencia del publico maneras de ver, pensar hacer y sentir la realidad que ponen a la población en una situación de permeabilidad ante la manipulación del aparato de poder y presión, en un contexto laboral caracterizado por la explotación y la alineación.

Esto es lo que Adorno y Horkheimer observan en la industria cultural:

"La diversión misma se alinea entre los ideales, ocupa el lugar de los valores más elevados, que ella misma expulsa definitivamente de la cabeza de las masas repitiéndolos de formas aún más estereotipada que las frases publicitarias costeadas por instancias privadas. La interioridad, la forma subjetivamente limitada de la verdad, estuvo siempre sometida, más de lo que ella imaginaba, a los señores externos. La industria cultural termina por reducirla a mentira patente. Ya sólo se la experimenta como la palabrería que se acepta como añadido agridulce de los éxitos de ventas religiosos, en las películas psicológicas y en los women serials, para poder dominar con mayor seguridad los propios impulsos humanos en la vida real. En este sentido, la diversión realiza la purificación de los afectos que Aristóteles atribuía ya a la tragedia y Mortimer Adler asigna de verdad al cine. Al igual que sobre el estilo, la industria cultural descubre la verdad sobre la catarsis" .

También Herbert Marcuse, en "El hombre unidimensional" le asignaba un papel fundamental a la cultura como ámbito donde podría surgir y desarrollarse un pensamiento negativo que permitiese subvertir los principios no materiales de las condiciones de vida vigentes y por elevación poner en jaque esas condiciones mismas. En especial al establecer frente a las sociedades totalitarias (en sus versiones dictatoriales o democráticas) cursos de acción basados en visiones del mundo alternativas .

"Cuanto más sólidas se vuelven las posiciones de la industria cultural, tanto más brutal y sumariamente puede permitirse proceder con las necesidades de los consumidores, producirlas, dirigirlas, disciplinarlas, suprimir incluso la diversión: para el proceso cultural no existe aquí límite alguno. (...) Pero la afinidad originaria entre el negocio y la diversión aparece en el significado mismo de esta última: en la apología de la sociedad. Divertirse significa estar de acuerdo. (...) Divertirse significa siempre que no hay que pensar, que hay que olvidar el dolor, incluso allí donde se muestra. La impotencia está en su base. Es, en verdad, la huída, pero no, como se afirma, huida de la mala realidad, sino del último pensamiento de resistencia que esa realidad haya podido dejar aun. La liberación que promete la diversión es la liberación del pensamiento en cuanto negación" .

diumenge, 31 de gener del 2010

Modelos de comuniación III: Noelle-Neumann y La espiral del silencio



La Espiral del silencio es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann. La teoría declara que es menos probable que un individuo dé su opinión sobre un determinado tema entre un grupo de personas si siente que es parte de la minoría, por miedo a la represión o aislamiento por parte de la mayoría (Anderson 1996: 214; Miller 2005: 277).

La opinión de la mayoría no sólo se configura a partir de una discusión argumentativa, sino que también depende de los elementos psicosociales, de los valores seguidos y perseguidos por el individuo en su socialización y que hayan dado lugar a su estructura cognitiva, de la percepción propia de la opinión mayoritaria y, principalmente, del temor al aislamiento. La sociedad amenaza con la exclusión a quienes se alejan del consenso; de lo moral y supuestamente válido; de lo establecido, que es establecido, a su vez, por ellos mismos y por los medios de comunicación de masas, en contra de cuyos criterios asentados nos cuesta tanto opinar. Esto es lo que viene a expresar la teoría de la espiral del silencio, que la opinión de la mayoría determina el comportamiento de los individuos y cuestionan la elección de expresarse públicamente o permanecer en silencio.

Esta teoría fue expresada por primera vez hace unos 20 años por la directora del Centro de Investigación de la Opinión Pública de Allensbach, Elisabeth Noelle-Neuman, quien en este libro La espiral del silencio nos muestra con numeroso ejemplos el poder que tiene la opinión pública en cada uno de los individuos, entendidos como seres particulares y, sobre todo en aquellos más frágiles que se sienten ligeramente desplazados del entorno social. Así, para la creación de su opinión individual, que más tarde cuando sea compartida se convertirá en una opinión colectiva y pública, el individuo parte de la perspectiva de la observación de su entorno social, y es capaz de renunciar a su propio juicio y de reprimir sus instintos con tal de evitar el rechazo por parte de la mayoría, por la sociedad que acepta, apoya y defiende otra postura. Estos individuos frágiles que se percatan de que sus juicios y convicciones pierden terreno y firmeza se sienten cada vez más inseguros, y como consecuencia, son cada vez menos propensos a expresarse públicamente, y apoyan a la opinión dominante. Opinión dominante que en la mayoría de los casos ha surgido como consecuencia de los medios de comunicación, de la mediatización de los mensajes y del trasvase de información, que son canales de los cuales procede la estimación, al menos en un primer momento, del clima de opinión. Los medios se constituyen en empresas informativas, las cuales tienen unos intereses propios que ponen, en ocasiones, en boca de los periodistas. Que un individuo se vea apoyado por los medios de comunicación con respecto a un tema en cuestión le hace tender a la elección de la expresión pública, porque en cierto modo se siente respaldado por una gran fuerza y le hace perder ese miedo constante que tenemos al aislamiento, que nos hace evaluar continuamente el clima de opinión.

Un paseo por la historia

Para aproximarnos al concepto de opinión pública, la socióloga y comunicóloga alemana recorre los supuestos y definiciones expresadas por los grandes pensadores y estudiosos del tema. Maquiavello, en el siglo XVI, es quien se aproxima a la raíz de esta teoría de la espiral del silencio cuando diferenció la política de la moral y anunció que nunca hay que parecer contrario a la opinión que tenga la mayoría: ”Todos ven lo que tu aparentas, pero pocos sienten lo que eres, y estos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría”.

Otros pensadores acuñan el término con cierta vinculación política, donde podría interpretarse ese aislamiento social con la falta de apoyo por parte de los votantes, es decir, la pérdida del voto, por lo que los discursos de los políticos siempre van ampliamente ligados con los temas de actualidad, con lo que informan los medios de comunicación que pretenden formar una opinión pública que sirva, en cierto modo, como moderadora de la sociedad, es decir, que ejerza un papel de control social.

Los números no mienten

Para justificarnos todo lo expresado en su teoría, la autora nos muestra multitud de ejemplos que fueron llevados a cabo durante los años 70 en Alemania, que por aquel entonces eran dos, la democrática y la federal. Así se sirve de sondeos y encuestas electorales que se realizaron antes de las elecciones de 1972 y 1976, para analizar la intención de voto de los ciudadanos.

También nos muestra ejemplos de un corte más sociológico de estudios y muestras que reflejan el miedo del individuo al aislamiento, a la marginación, que se traduce no en el cambio de una postura adoptada, sino en la interiorización de la misma y la muestra pública de otra muy diferente, pero que es la dominante.

dimarts, 26 de gener del 2010

Modelos de comunicación II: Lazarsfeld y los líderes de opinión


Paul F. Lazarsfeld nació en Viena, Austria, en 1901. Estudió en la Universidad de Viena, donde se doctoró en Matemáticas aplicadas y Física con una tesis sobre los aspectos matemáticos de la teoría de Einstein. Frecuentó a los intelectuales del 'círculo de Viena', entre los que figuraban Otto Neurath y Rudolf Carnap. En 1929 fundó el Instituto de Investigación Aplicada en Psicología Social de Austria. Con una beca Rockefeller viajó a Estados Unidos en 1933 y trabajó en la Universidad de Princenton como director de la Office of Radio Research. Más tarde, en 1936, dirigió el Research Center de la Universidad de Newark, New Jersey. En 1940 se trasladó a la neoyorquina Universidad de Columbia, en cuyo Departamento de Sociología trabajó treinta años y donde fundo y dirigió el Bureau of Applied Social Research (1941). Durante un largo período permaneció muy próximo a los teóricos de la Escuela de Francfort en Estados Unidos. En la Universidad de Columbia mantuvo una estrecha relación con Robert Merton, con quien escribió el artículo 'Mass Communication, Popular Taste and Organized Social Action'.
Murió en Nueva York en 1976.
Entre sus trabajos más conocidos, The People's Choice. How the Voter Makes Up his Mind in the Presidential Campaing (1944), Radio Listening In America (1948), Voting (1954), Personal Infuence, con E. Katz (1955).
En lengua española: El pueblo elige. Cómo decide el pueblo en una campaña electoral (con Berelson y Gaudet), Ediciones 3, Buenos Aires, 1962; La sociología y el cambio social, Paidós, Buenos Aires, 1971; La Influencia personal (con E. Katz), Hispano-Europea, Barcelona, 1979.

PENSAMIENTO Y EXPRESIÓN CIENTÍFICA

Sociólogo y comunicólogo austriaco que pasa por ser uno de los fundadores del análisis sociológico norteamericano sobre los medios y, de forma especial, sus efectos en la formación de la opinión pública. La evaluación de la recepción se hace a partir de una consideración segmentada de las audiencias y no como un todo uniforme, como las habían observado anteriores analistas.
Uno de los primeros estudios de Lazarsfeld, en 1940, versó sobre la influencia de los medios en las prácticas electorales en el Condado de Erie, Ohio, durante la campaña presidencial, en colaboración con otros prestigiosos investigadores de la sección de Investigación Social Aplicada en la Universidad de Columbia, Bernard Berelson y Hazle Gaudet. Los resultados se publicaron en el libro The People's Choice es, sin duda, el primer gran estudio sistemático sobre las claves de la formación y evolución de la conducta electoral a lo largo de los siete meses previos a los comicios presidenciales, empleando paneles demoscópicos de consulta sucesiva muy amplios y estratificados. En el estudio se relaciona la personalidad de los votantes, su formación y criterio y la influencia de los medios en la toma de decisión.
Estudió de forma preferente el medio radio y los mecanismos de influencia social del medio, mediante un trabajo empírico que le permitió relacionar nivel de formación de la audiencia e influencia de la radio. Si bien el medio radio fue el más ampliamente estudiado por Lazarsfeld, conoció la transición hacia la implantación de la televisión como medio masivo, así como los cambios de en las prácticas comunicativas de las audiencias.
Aunque en el pensamiento de Lazarsfeld hay referencia a la potencial influencia negativa de los medios y a su control por intereses ajenos a los valores del lo público, su trabajo relevante está basado en la investigación cuantitativa, mediante el empleo de las encuestas de opinión.
En 1955 publicó con E. Katz Personal Influence: The part played by people in the flow of man communications, fruto de una investigación en la que se reiteran y perfeccionan los mecanismos de análisis de la influencia de los medios sobre los líderes de opinión y sobre el conjunto de la opinión pública, hecha en una pequeña ciudad del Middle West norteamericano. Katz y Lazarsfeld rompen con los planteamientos precedentes y dar un valor limitado a la influencia de los medios. Los medios suelen confirmar o consolidar procesos de formación de criterios alcanzados en los entornos sociales de los individuos. Construye aquí su teoría del 'two-step flow of communications' o del 'doble flujo' acerca del proceso de influencia. Es el 'grupo primario' o grupo de liderazgo social un espacio determinante en la formación de opinión, ya que es él quien recibe y procesa la información de los medios y interactúa con ellos. En este grupo se produce una segunda mediación o proceso de influencia hacia el resto del público. Son los individuos aislados, no sujetos a la comunicación directa o indirecta con los líderes, los más frágiles ante los medios, ya que en ellos no se produce la cadena de mediación.
Las críticas a su trabajo, por el carácter empírico dominante le enfrentaron a otros planteamientos teóricos y le alejaron del núcleo de Francfort y de las corrientes críticas del pensamiento norteamericano y europeo, que le acusaron de contradicción entre un pensamiento político progresista y su práctica investigadora al servicio de corporaciones mercantiles e institucionales.

Estudio de la radio

La radio nace, en los Estados Unidos, dentro de la industria publicitaria. Los anunciantes querían saber cuanta gente escuchaba la radio y cómo era la audiencia, este era el trabajo de segmentación de la audiencia radiofónica en el que se centró Lazarsfeld. En los años 20, la radio comienza a tener protagonismo en las campañas electorales y se convierte en una nueva plataforma publicitaria. Lazarsfeld fue uno de los principales investigadores de un estudio preelectoral para determinar hasta qué punto se podía cambiar la opinión de los votantes. Su trabajo se basa en la investigación cuantitativa de la audiencia de la radio, mediante el uso de las encuestas de opinión. Las críticas de su trabajo, por su carácter empírico dominante, lo enfrentó a otros planteamientos teóricos.
De sus trabajos de la investigación empírica podemos distinguir dos características principales:

a) un aspecto metodológico, donde los problemas generales de la investigación son tratados con técnicas específicas de análisis, como el de las estructuras latentes;
b) otro aspecto, el de la investigación, que se centra en los problemas sobre la toma de decisiones. Su principal foco de interés fue el «análisis empírico de la acción» —el estudio de la acción individual— y las encuestas por muestreo que se convirtieron en su instrumento de trabajo más importante.

Influencia personal

Lazarsfeld formula el concepto de influencia con Elihu Katz en Personal Influence (1955). En esta obra subraya la importancia de los pequeños grupos de liderazgo en la opinión pública. Lazarsfeld se interesó por el comportamiento de la audiencia, por qué elegían un candidato y no a otro o por qué veían un canal de televisión determinado.
En esta obra se formula la teoría del "Two-Step flow of communications" o "del doble flujo", donde Lazarsfeld y Katz explican que los medios de comunicación tienen una influencia limitada en la opinión pública.
Es el 'grupo primario' o grupo de liderazgo social un espacio determinante en la formación de opinión, ya que es él quien recibe y procesa la información de los medios e interactúa con ellos. En este grupo se produce una segunda mediación o proceso de influencia hacia el resto del público. Son los individuos aislados, no sujetos a la comunicación directa o indirecta con los líderes, los más frágiles ante los medios, ya que en ellos no se produce la cadena de mediación.

dissabte, 23 de gener del 2010

Modelos de comunicación I: Lasswell y la "aguja hipodérmica"


En esta época nuestra en la que los esquemas mentales (mindware) están cambiando gracias a la propagación y apropiación por parte de la masa de tecnologías de la información i la comunicación de nuevo cuño (Internet), se está dando como señala Manuel Castells con su concepto de "autocomunicación de masas" un empoderamiento por parte de la gente sobre los discursos que conforman sus mentalidades. Este fenómeno constituye para los amantes de la libertad una gran promesa para el ejercicio de la ciudadanía y la democracia de calidad puesto que permite la configuarción de espacios de comunicación más horizontales y participativos en la que discursos críticos y plurales se abren paso en detrimento de los esquemas comunicativos tradicionales propios de los medios de comunicación de masas clásicos cuyo principal exponente es la televisión. De esto trata la última obra de Castells que reseñábamos en una entrada anterior. Para contextualizar este proceso de cambio de paradigma en el espacio comunicativo iniciamos una serie de entradas en las que recogeremos teorías y modelos de comunicación del s. XX que fueron apareciendo con la consolidación de los medios de comunicación de masas. Hoy nos dediacmos a una de las primeras teoría sobre la televisión y la radio y su modo de influenciar en las personas que fue la teoría de Harold Lasswell conocida com "la aguja hipodérmica".

Harold Lasswell

Nació en Donnellson, Illinois, en 1902, hijo de un pastor protestante. Alumno aventajado de enseñanza secundaria, obtuvo una beca para estudiar sociología en la Universidad de Chicago, donde muy pronto mostró sus especiales dotes para la investigación y obtuvo el título de doctor a los 24 años (1926). Concluida la carrera, viajó al Reino Unido, donde estudió en la London School of Economics y también en centros académicos de París, Ginebra y Berlín. Se inició en la docencia en las Universidade Chicago, donde enseñó Ciencias Políticas (1922 a 1938), antes de trasladarse a la Universidad de Yale. Trabajó en el Institute for Propagande Anaysis (1937-1941), donde editó una revista mensual con numerosos trabajos de análisis de contenido sobre textos propagandísticos del período histórico de entreguerras.

Publicó su primer libro a los 28 años (Psychopathology and Politics, 1930), antes de iniciar una etapa de investigación relacionada con la propaganda política y la comunicación masiva, que se tradujo un número sorprendente de títulos. En 1935 publicó World Politics and Personal Insecurity y Propaganda and Promotional Activities; un año más tarde, Propaganda and Dictatorship, temática que reiteraría en plena guerra mundial con Propaganda, Communication and Public Opinión (1946). En total, más de 30 títulos.

Murió en Nueva York en 1978.

Nombrado director del "War Communication Research" (1934 - 45).

Su modelo supuso una aportación técnica decisiva, dotaba de un sólido marco conceptual a la teoría de la comunicación y propiciaba el análisis por sectores bien definidos. Además consideraba la comunicación colectiva como un todo, con unas funciones concretas que cumplir (vigilancia del entorno, cohesión entre sujetos y transmisión de la herencia social).

Trabajo e investigación

El trabajo de Harold Dwight Lasswell, como investigador y publicista se proyectó con fuerza hacia el análisis de la propaganda, en un período marcado por las tensiones mundiales de entreguerras y la preocupación por los efectos de las mediaciones periodísticas en la formación de la opinión pública.
Desde esta perspectiva política, que le situó en el núcleo de investigación de la CIA, estudió las relaciones entre persuasión y comunicación. La gran contribución teórica de Lasswell viene dada por la delimitación que hace del campo conceptual y el trazado de los ejes definidores de la acción comunicativa.

El conocido como 'paradigma' o 'fórmula' de Lasswell, a pesar de los años transcurridos -fue formulado en 1948- y de haber sido superado por visiones analíticas concordantes con un nuevo paisaje histórico y mediático, sigue conservando muchas de aquellas virtudes que permitieron el despegue de los estudios sistemáticos de la Comunicación en Norteamérica, a partir de los modelos sociológicos organicistas y funcionalistas. Los medios de comunicación se convierten en Justificació completaun elemento de equilibrio en la biología social, por lo que el conocimiento de las técnicas persuasivas y de información permitía desplegar con eficacia las funciones inductivas sobre los individuos, creando pautas de conducta, actitudes y comportamientos.

Entre las funciones de la comunicación, Lasswell destaca la de vigilancia y control del entorno, la transmisión de los valores de identidad de una cultura, la cohesión social, etc. Entiende la persuasión informativa y la propaganda, no lejos de los ideales de Walter Lippmann, como la inducción de aquellos valores que permiten a los gestores de una sociedad conducir a sus ciudadanos hacia los mejores objetivos de progreso y libertad.

Lasswell ordena, acota y define los grandes espacios de estudio, superando los planteamientos precedentes, pero no llega a establecer las interacciones entre las partes, como por ejemplo entre el emisor (lo denomina 'comunicador') y el receptor, ya que la audiencia aparece aún desdibujada en un todo cuasi uniforme, destinataria de un flujo unidireccional, aunque sí atribuye efectos distintos en función de los medios empleados.

Hay en el trabajo de Lasswell numerosas aplicaciones sobre el espacio del "¿qué dice?", esto es, del mensaje, a través de depuradas técnicas de análisis de contenido centradas en los textos propagandísticos del período de entreguerras.

También apunta hacia los efectos. A partir de Lasswell se abre una línea de investigación de los efectos, que tanto vale para estudiar cómo se produce la creación de influencia como para conocer los mecanismos más eficaces para persuadir a través de los medio, aunque se aparta de la contextualización social e histórica en la que aquellos se producen. Influido por las teorías conductistas, Lasswell supera, en buena medida, las posiciones previas sobre la linealidad estímulo-respuesta de la comunicación, conocidas como la "bullett theory" o teoría de la "aguja hipodérmica", al tiempo que abre nuevos espacios a la investigación.

Para Lasswell, el proceso de la comunicación en la sociedad realiza cuatro funciones: a) vigilancia del entorno, revelando amenazas y oportunidades que afecten a la posición de valor de la comunidad y de las partes que la componen; b) correlación de los componentes de la sociedad en cuanto a dar una respuesta al entorno; c) transmisión del legado social; d) entretenimiento.

Richard Braddock publicó en 1958 una "extensión" al "paradigma de Lasswell" (An extension of the Lasswell Formula, en Journal of Communication, vol. 8, Págs. 88-93, 1958) en la que trata de hallar una interacción entre las partes y actores de la acción comunicativa. Así, cree que la intencionalidad del mensaje es un elemento definidor del mismo, como también las circunstancias en las que éste se produce.

Teoría de la Aguja hipodérmica

Esta teoría se desarrolló entre 1900 y 1940. Su principal postulado dice que los medios de comunicación "inyectan" una información con un contenido que se da por cierto y verídico; es decir, que lo que un medio de comunicación diga (por ejemplo, que se desató una guerra) es cierto y de ninguna manera requiere ser verificado.

Esta es una teoría que entraña, indudablemente, muchos peligros, pues jamás pone en entredicho la veracidad de la información que suministran los medios y, por el contrario, legitima la capacidad de éstos de moldear conductas y de estimular a las masas para que éstas respondan, entendiendo a éstas (a las masas) como a un grupo sin criterio que puede ser manipulado por los medios, los cuales, a su vez, son instrumentos de los poderes públicos y privados.

Resumen del artículo: "Estructura y función de la comunicación de masas"

El proceso de la comunicación en la sociedad realiza tres funciones:

 Vigilancia del entorno, revelando amenazas y oportunidades que afecten a la posición de valor de la comunidad.

 Correlación de los componentes de la sociedad en cuando a dar una respuesta al entorno (cohesión de los sujetos)

 Transmisión del legado, de la herencia social.

Al calibrar la eficacia de la comunicación en cualquier contexto dado, es necesario tener en cuenta los valores en juego, así como la identidad del grupo cuya posición se está examinando. En las sociedades democráticas, las opciones racionales dependen del conocimiento, el cual, a su vez, depende de la comunicación y, muy en especial, de la equivalencia de observación entre dirigentes, expertos y profanos.

Laswell es uno de los autores considerados padres de la comunicación, o mejor dicho padre e los inicios de los medios de comunicación.

Laswell se dedicó a analizar las técnicas de propaganda de la guerra mundial, también analizó el fenómeno del liderazgo político. La vinculación entre ambos estudios es muy clara, por una parte la propaganda, y por otra la utilización de esta para alcanzar un liderazgo político.

Así llega el estudio de los medios de comunicación que son el canal por el cual se difunden los mensajes propagandísticos. Fue uno de los primeros en darse cuenta de la gran importancia de los medios.

Los precedentes de Laswell (1ª mitad del siglo XX). Análisis del modelo de sociedad que se estaba creando a partir de la industrialización. Abarca dos campos de estudio, la psicología conductista y la comunicación de masas. Se entiende que hay una realidad social que genera un tipo de ser humano. El hombre masa. Esto en cuanto a sociología. Por otra parte, la teoría conductista defiende la actuación "estimulo-respuesta". Se partía de la concepción de ser humano indefenso frente a los estímulos de la realidad. Estos son los principios conductistas en cuanto a psicología. El ambiente era bastante crítico con el papel de persuasión de los medios de comunicación. En este contexto era lógico que los estudios se centraran en los medios de comunicación y en particular en la propaganda. Tras la II Guerra Mundial, EEUU se convierte en una gran potencia componente claro, la URSS. Durante la Guerra Fría se polarizó el estudio de los medios de comunicación en el estudio de la propaganda a través de los medios. Así surge la Mass Comunicarion Reserach y la Teoría Funcionalista. Empieza a crearse el objeto de estudio, con el objetivo vinculado al modelo de EEUU y a los intereses de este. Lo mismo ocurrió el 11-S cuando se creó una gran propaganda política de patriotismo.

Laswell dice; ¿Quién dice que, en que canal, a quién y con qué efecto? Estas preguntas le sirven para delimitar el campo de estudio.

¡QUIÉN! Análisis control

¡QUÉ! Análisis contenido

¡CANAL! Análisis medios

¡QUIÉN! Análisis audiencia

¡EFECTOS! Análisis efectos

El emisor nace deseando controlar los medios, en consecuencia la audiencia y por consiguiente los efectos. Laswell intenta delimitar el objeto de estudio dentro del ámbito de la Comunicación de masas. Cuando nos enfrentamos al estudio de la comunicación de masas necesitamos conocer el contenido de aquello que deseamos analizar. Este estudio genera otro estudio de los medios. El análisis de los medios.

El receptor es por si mismo otro objeto de estudio y de análisis. Finalmente el estudio de los efectos es necesario para comprender los objetivos de la Teoría de la Comunicación. La desventaja de Laswell es que no interrelaciona los diversos factores de la comunicación. Cada una de las preguntas puede conllevar estudios independientes.

Principios teóricos en los que se basa el paradigma de Laswell.

  • Un quién que es un sujeto que genera un estimulo.
  • El estimulo se convierte en una contenido.
  • Para ello se habilitan unos canales que facilitan la llegada del estimulo a la sociedad en su conjunto.
  • El objeto es pasivo, sobre el se experimenta.
  • El sujeto es activo ya que manda un mensaje al receptor, sobre el cual se experimentan los estudios.
  • No se explican las relaciones entre los campos de análisis sino que se delimitan.

Ventajas: Su aplicabilidad y la capacidad de síntesis. Es la primera vez que un autor se preocupa por delimitar el objeto de estudio de la comunicación.

Criticas: Es un modelo que no permite establecer las interrelaciones entre elementos. Divide el proceso. El ejemplo que ponen los expertos es difícil de estudiar la utilización si no estudiamos la producción. Es un modelo que depende mucho de la propaganda política. Hay otra crítica a la simplicidad porque no intervienen factores básicos como el contexto, el código... Atrás de eso también hay una crítica al conductismo que se basa en la prepotencia del emisor frente a la importancia del receptor. No hay feed-back.

divendres, 15 de gener del 2010

Sòcrates

Per a preparar l'exàmen del sel.lectiu en el cas de que feu Plató podeu relacionar-lo en la vostra redacció amb el seu predecesor que fou Sòcrates. A continuació teniu un video sobre el fundador de la filosofia clàsica i més avall l'enllaç de la viquipèdia en català i castellà sobre el filòsof.







Sòcrates- Viquipèdia

Sócrates- Wikipedia